Carta al Yo futuro

Carta al Yo futuro

carta al yo del futuro

Conectando con tus fortalezas:

Todos tenemos estrategias y recursos para la supervivencia.

Las personas nunca permanecen pasivas ante las experiencias problemáticas. No hacer nada, en ocasiones, también es una forma de defenderse ante la adversidad.

Nacemos con la capacidad innata de defendernos de aquello que nos ocurre a lo largo de nuestra vida. Esto es lo que se conoce como resiliencia. Desde el encuadre de la terapia narrativa consideramos que siempre, en mayor o menor medida, esta capacidad se pone en marcha cuando sufrimos una experiencia traumática determinada.

Es cierto que, en ocasiones, no se llevan a cabo las mejores estrategias de solución ante un problema. Pero esto es diferente a la capacidad potencial que todos y todas tenemos de poder llevar a cabo un plan de acción determinado. Por ello, es importante que conozcamos nuestras herramientas personales de base, es decir, que reparemos en cuáles son mis capacidades y/o destrezas para enfrentarme a una situación complicada; en ocasiones no reconocemos parte de esas herramientas por el hecho de no haber tenido que ponerlas en práctica o adquirirlas nunca, pero no por ello tenemos que rendirnos, todo lo contrario, esto supondría una oportunidad de crecimiento y cambio.

La situación actual del Covid-19 supone un episodio de trauma colectivo, sin duda. Nos pone a todos frente a la necesidad de tener que lidiar con un conjunto de emociones y sentimientos de difícil digestión. Por ello, en este espacio me gustaría crear una “artillería” de recursos, técnicas y estrategias que puedan facilitar estos procesos emocionales hacía una reconstrucción positiva de la situación. Empezamos hoy con ejercicio que espero que os ayude a marcar un primer paso en este camino que realizaremos juntos.

Ejercicio práctico: Carta a mi “Yo Futuro”. 

Se trata de un trabajo personal sencillo que te ayudará a crear un “mapa de ruta” para transitar de forma constructiva esta difícil experiencia. Lo llevaremos a cabo en dos pasos:

1-En primer lugar, me gustaría que reservases un momento y un espacio tranquilo desde el que poder relajarte y cederte un espacio personal. Puedes ayudarte de música, velas, etc. A continuación intenta imaginar la siguiente situación:

“Han pasado unos años (entre tres y seis) y estás en una situación relajada y agradable (por ejemplo, en medio de una cena tranquila en una noche de verano) con una persona de confianza que hacía tiempo que no veías y quieres; en medio de tertulia, esa persona te pregunta: -¿Qué significó para ti la experiencia del coronavirus? ¿Cómo la recuerdas?-” 

2-Tras imaginar esta escena, iniciaremos una carta a tu Yo Futuro:

“Querido yo futuro”:

Me gustaría que contaras la experiencia de la siguiente forma: ….

Estos son algunos consejos que pueden ayudarte en la puesta práctica del ejercicio:

No te vayas a grandes metas ni expectativas: registra como trama principal aquello que realmente es importante para ti y te gustaría poder desarrollar en esta experiencia del covid-19 (autocontrol: porque pude mantener la calma, por ejemplo, ante la saturación de información negativa; o superación y valentía porque pude aprender a estar solo/a y conocerme más, etc.).

Argumenta con acciones tu discurso: es importante que detalles qué situaciones ocurrieron en esos días que acreditan lo que narras. Por ejemplo: “me organicé con rutinas y actividades que me gustan, de forma que mantuve fuera a la ansiedad fuera durante ese tiempo; por eso demostré tener autocontrol”. O simplemente: “lo dediqué a leer y a escribir, cuidé a mi familia y lo supe porque desde entonces me siento más cerca de ellos”. En este sentido, también puede ser útil pensar qué nos gustaría que dijeran esas personas que nos acompañaron de cerca en la experiencia y anotarlo a modo de testigos externos.

Intenta que el relato esté basado en tus fortalezas: cuando llevamos a cabo acciones  de éxito normalmente utilizamos nuestras capacidades y talentos para conseguirlo. Por ello, es importante que repares en cómo lo conseguiste y cuáles de esas fortalezas te permitieron llevarlo a cabo. Por ejemplo, la creatividad me ayudó a poder idear un plan alternativo para hacer ejercicio físico o cocinar nuevas recetas.

Cuidado con el lenguaje que utilizas: según nos hablamos, pensamos y sentimos. Mide tus palabras y haz que estas estén en sintonía con tus propósitos; evita los “peros” que siempre restan valor a lo que decimos e intenta crear coherencia entre lo que quieres decir y cómo lo dices.

Por último, recuerda que somos en gran medida lo que nos contamos y nuestras historias dicen mucho, o casi todo, de cómo nos vemos. Haz que esta experiencia cuente y crea de ella un reto que te permitió crecer en algún aspecto de tu vida. Así, cuando la cuentes, a pesar de ser dura y difícil, te sentirás orgullosa/o de haber formado parte de ella.

 

fdo: Marta Mero Borrega

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